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El patinete eléctrico, una alternativa para fomentar la movilidad sostenible que está envuelta de polémica

Muchos usuarios han sustituido su motocicleta o el ir a pié por un patinete eléctrico con el objetivo de poder moverse por la ciudad de un modo práctico, rápido, eficiente y sostenible. Una forma de desplazarse sin gastar gasolina, sin contaminar y pudiendo llegar a todas partes que muchas personas han recibido con muy buenos ojos. Pero por otro lado, el hecho de no contar con una normativa demasiado clara y exponer nuevos riesgos o circunstancias en cuanto a la seguridad vial, es un tipo de transporte que ha generado cierta controversia.

La dispersión de las normativas municipales, el vandalismo, las quejas de los vecinos y de padres y madres, enfocadas a regular los lugares permitidos para circular con patinete eléctrico, la ocupación de lugares peatonales, así como limitar la velocidad o si pueden subir en ellos personas menores de edad, son algunos de los motivos por los que este transporte de movilidad eléctrica está envuelto de polémica.

Cada vez más plataformas confían en la movilidad eléctrica

La plataforma Cabify los ha incluido en su oferta a través de la marca Movo, que está en pleno crecimiento contando con más de 20.000 patinetes eléctricos. También la empresa de alquiler de estos patinetes llamada Lime ha pasado de 1,5 millones de viajes en España (más de 100 millones en 30 países) y nacen compañías integrales de mantenimiento y control para facilitar este servicio. Este sector aumenta ante la gran demanda de usuarios, los cuales se manifestaron el pasado domingo día 22 de septiembre durante el día Mundial Sin Coches, para defender este transporte de movilidad eléctrica contra las regulaciones que actualmente limitan su uso.

Aunque no todo el mundo está de acuerdo, ya que muchas personas creen que un vehículo que circula a 30 km/h es peligroso que vaya por la acera, junto a los peatones. Por eso muchas personas quieren restringir las zonas por las que puedan pasar este tipo de transportes de movilidad eléctrica.

Cada Ayuntamiento establecerá unas normas en su ciudad, con tal que garantizar la mayor seguridad para todos, tanto para el usuario que conduce el patinete como para los peatones que transitan a su alrededor.

En España no existe una normativa clara que estipule las reglas comunes de uso de los patinetes eléctricos, pero en otros países sí que lo han regulado. Es el caso de Alemania, que desde el mes de julio exige que el usuario que conduce el patinete tiene que tener una edad mínima de 14 años y también un seguro, además de limitar la velocidad a 20km/h y restringe su uso a carriles bici. Bélgica, Austria, Finlandia, Noruega, Portugal o Suecia también han aplicado la misma normativa que tenían para las bicicletas, limitando las potencias permitidas.

Están fijadas las fechas y las limitaciones que están previstas por la DGT para restringir algunos modelos de patinetes eléctricos, tal como hacen en otros países de Europa. Adrián García, integrante de una de las asociaciones de movilidad personal, defiende que el patinete eléctrico es un medio sostenible, porque puede complementar a otros ya existentes como la bicicleta. Afirma que “son vehículos eléctricos a un precio al alcance de todo el mundo, con un bajo consumo energético y una magnífica solución para los problemas de contaminación, ruido y congestión de las ciudades”.

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