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NUEVA CENTRAL DE CALOR CON BIOMASA EN PAMPLONA

Engie es una empresa que ya lleva tiempo consolidándose como una de las líderes en la instalación de redes de calor y frío urbanas a nivel nacional. El hecho de que haya sido la adjudicada para la construcción y explotación de uno de los proyectos de remodelación energética más ambiciosos de España significa el cúlmen de su carrera y la victoria definitiva sobre la competencia contra otras empresas del sector.

La central en cuestión se construirá en el acceso a Orvina por la ronda norte y este proyecto, sumado a la obra civil, la urbanización y las redes de distribución, costará aproximadamente unos 12,5 millones de euros, cofinanciados al 50% por el Programa Operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, quien tiene un importante papel en el apoyo de la renovación energética, especialmente en la implantación de energías renovables. El resto del presupuesto correrá a cargo de la misma Engie.

Se cree que la central juntamente con la red en fase 1 estarán operativos en el 2020, momento en el que podrán suministrar calor a 4.500 familias de la capital navarra. En esta primera fase se calcula que podrá alcanzar la capacidad de producción térmica de 14’5 MW, que se duplicará al llegar a la segunda fase. El plan inicial prevé una red de unos 4’5km de extensión, aunque se planean ampliaciones si la demanda lo requiere.

La central en cuestión basará su producción en la quema de biomasa forestal, un combustible ecológico de origen vegetal que supondrá un 90% sobre el total que consuma esta proveedora de calor. El 10% restante será aportado por gas natural.

¿Qué es la biomasa y por qué resulta una alternativa ecológica?

La biomasa, en este caso forestal, es un combustible de origen orgànico que suele usarse como fuente de calor o, de forma indirecta, para la generación de energía eléctrica. En el caso de la biomasa vegetal suele tratarse de los restos no comestibles fruto de los conreos (cáscaras, tallos y similares) o de madera no apta para la construcción (biomasa forestal). Si bien su uso se remonta al descubrimiento del fuego, es ahora que podemos emplearla para alimentar con distintos tipos de energía grandes infraestructuras modernas, como es este caso.

El hecho de que esta central se use exclusivamente para suministrar calor a Pamplona supondrá una gran reducción del gasto eléctrico de la ciudad, pues es durante los meses de invierno, debido sobretodo al uso de calefacciones centrales y otros aparatos reguladores de la temperatura, cuando el gasto energético de los hogares alcanza uno de los mayores picos del año.

Así pues, esta instalación implica un gran paso hacia adelante para la renovación energética de Pamplona, la que será una ciudad más sostenible .

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